domingo, 28 de febrero de 2010

El escribidor de un país autoengañado

RÉQUIEM POR TOMÁS ELOY MARTÍNEZ

El Comercio
Por: Carlos Fuentes Escritor
Domingo 28 de Febrero del 2010

Conocí a Tomás Eloy Martínez en el lejanísimo verano de 1962 y en un balcón suspendido sobre la avenida Quintana en Buenos Aires, en compañía de Augusto Roa Bastos, Ernesto Sábato y Francisco Petrone, admirando a nuestra anfitriona, la bellísima señora de Galli-Mainini. Temerosos de que el balcón no aguantara nuestro peso, porque como la República Argentina, el balcón crujía. Lo abandonamos en aras de la supervivencia pero también porque nuestra juventud estaba llena de proyectos de vida y trabajo que no merecían terminar destrozados en las aceras de la bella capital argentina.

Gracias a que el balcón no se cayó, pudimos disfrutar durante el siguiente medio siglo de una obra, la de Tomás Eloy Martínez, terrible y hermosa, puntual e imaginativa, recreación literaria de esa interrogante humana y política que llamamos “La Argentina”.

De “La novela de Perón” a “Purgatorio”, pasando por “Santa Evita”, “El vuelo de la reina” y “Cantor de tango”, Tomás Eloy nos indicó que si solo pudiéramos vernos dentro de la historia, sentiríamos terror. Para superarlo, el novelista que fue —que es— Tomás Eloy no niega la historia, sino que la resucita, la transforma, la reinventa para hacerla no solo visible, sino comprensible.

Tomás Eloy Martínez escribió la historia de un país latinoamericano autoengañado, que se imaginó europeo, racional, civilizado, y un día amaneció sin ilusiones, tan latinoamericano como México o Venezuela, tan brutalmente salvaje como sus dictadores militares, tan brutalmente corrupto como sus políticos, tan ciego como todos ante las poblaciones de la miseria que fueron bajando hasta las avenidas porteñas, donde hoy recogen basura a la medianoche para comer.

Por decir esto, en “La pasión según Trelew”, Tomás Eloy fue perseguido y debió exiliarse. Su última novela, “Purgatorio”, viene siendo un espléndido resumen del terror, la imaginación y la esperanza argentinas. En “Purgatorio”, Tomás Eloy Martínez se propuso darle relevancia literaria a un tema que pesa sobre la política argentina: los desaparecidos, las prácticas brutales de la dictadura militar en los años 1976 a 1981. Prácticas llamadas, con eufemismo delirante, “Proceso de reorganización nacional”. Apresar disidentes, torturarlos en presencia de sus mujeres e hijos, asesinar a toda persona sospechosa de leer, pensar o actuar de una manera desaprobada por la dictadura. Secuestrar niños, darles otro nombre y familia distinta.

Tan odiosa violación de la persona puede ser denunciada en un diario, en un discurso, en una manifestación, ¿cómo incorporarla a una ficción cuando la realidad rebasa cuanto la literatura puede imaginar?

“Purgatorio” relata la historia de una mujer, hija de un magnate argentino que apoya a la dictadura y participa de sus diversiones, al grado de invitar a Orson Welles a filmar el Campeonato Mundial de Fútbol. Emilia Dupuy, la hija del magnate, está casada con un cartógrafo, Simón Cardoso, obligado a recorrer el país, midiéndolo. La policía de la dictadura lo confunde con un terrorista y lo desaparece.

¿Dónde buscar a un “desaparecido”? Desesperada, Emilia sigue todos los itinerarios que su marido pudo tomar, Brasil, Venezuela, México y, al cabo, EE.UU., hasta el día en el que, establecido en una pequeña ciudad universitaria de New Jersey, Emilia reencuentra a su marido perdido.

Solo que él sigue siendo un hombre de 30 años y su reaparición va a destruir la costumbre de Emilia: vivir recordando la ausencia del único hombre que amó y que, ahora, regresa con “una sonrisa llegada de muy lejos”.

No diré más. Solo añadiré que Orson Welles pone como condición para aparecer en la película que los militares hagan aparecer a los desaparecidos, ya que, en la novela, como en el cine, se pueden crear todas las realidades posibles, imaginar lo que aún no existe, y detener el tiempo.

Tomás Eloy Martínez buscó —y encontró— en la novela la realidad de lo que la historia ha olvidado. Y puesto que la historia ha sido lo que ha sido, la literatura nos ofrece lo que la historia no siempre ha sido y a veces, lo que nunca ha dicho. En la obra de Tomás Eloy, el lenguaje, portador de duda frente a la ideología, la certeza religiosa, el conformismo moral o la mascarada política, no puede dejar de lado ni a la ideología, ni a la religión ni a la moral ni a la política. La diferencia estriba en que la novela no puede ser dominada por ninguna de las cuatro. Por el contrario, puede presentar ideología, religión, moral o política como problemas, abriéndole la puerta a la interrogación, elevando el techo de la imaginación, descendiendo al sótano de la memoria y, sobre todo, dejando la ventana abierta a la palabra de Pascal: vengo a proponerles una duda.

La riqueza de la cultura argentina contrasta con la pobreza de su vida política y económica, tal es el enigma de esa gran nación, planteada una y otra vez en la obra de Tomás Eloy: ¿Por qué, teniéndolo todo, la Argentina acaba teniendo nada? ¿Por qué la cultura vigorosa e ininterrumpida de la República del Plata no le da vigor y continuidad a su vida política?

Tomás Eloy Martínez nos advierte, desde su vida, desde su muerte, que cuando al cabo entendamos nuestra historia, podemos entender sus abismos y sus cumbres y, a partir de eso, conocer la verdad.

Tomás Eloy Martínez, como pocos, nos acercó a la verdad, huidiza, interminable, como la libertad misma.

viernes, 26 de febrero de 2010

Rote Kapelle (Orquesta Roja - URSS)


Extraido de Aquí
 Una vez que se inició la Operación Barbarossa el 22 de junio de 1941, los tanques no habían parado de rodar, cuando el día 26, la estación monitora de radio en Kranz, situada en las costas del Báltico en Prusia Oriental, cambió la frecuencia donde habitualmente recibían las transmisiones de la resistencia noruega en los alrededores de 10.000 Kilociclos, e interceptaron un mensaje en Morse, que contenía 32 grupos de cifras:

Durante cuatro noches los operadores de Kranz grabaron las emisiones del "pianista" --nombre que daban los alemanes a los operadores espías ("músicos" para los soviéticos). Las cintas grabadas (en el resto del mundo nadie imaginaba que el sonido se podía grabar en una cinta) fueron enviadas al Teniente Coronel Hans Kopp, comandante de la Funkabwehr cuyo cuartel general estaba en la Plaza Matthäikirchplatz, en pleno centro de Berlín. Las órdenes que siguieron, fue de alerta especial para que todas las estaciones monitoras en Alemania y los países ocupados, prestaran especial atención a las emisiones de PTX. "Urgente, monitorear todas las noches la frecuencia 10.363 Kc/s. Frecuencias diurnas desconocidas. Prioridad A1."

Se impacienta la Gestapo

Durante los dos meses siguientes las estaciones alemanas de intercepción registraron unos 250 mensajes, que Kopp suponía eran enviados a Moscú desde algún lugar de Alemania o de los territorios ocupados. Sin embargo la ubicación de las estaciones mediante los equipos de radiogoniometría, que en Alemania eran particularmente eficientes, determinaron que las emisiones bien podían provenir de algunos lugares en Holanda, Bélgica y noreste de Francia, cuya recepción era facilitada por los fenómenos de propagación ionosférica de las ondas de radio. Pero esos informes no eran compleatos para el contraespionaje alemán que necesitaba saber con precisión de qué ciudad provenían para enviar inmediatamente a los expertos de la Gestapo con os equipos de radiogoniometría.

¡Emisiones de radio desde Berlín!

A mediados de julio, llegaron a las manos de Kopp los informes de una segunda emisión con las mismas características de PTX. Lo que vio Kopp seguidamente, le crispó los pelos. La emisión había sido adecuadamente triangulada por estaciones ubicadas en varios lugares de Alemania, alrededor de la fuente de emisión y y convergía sin duda alguna en la propia capital del Tercer Reich. Además, los códigos empleados eran sin lugar a dudas, nada menos que soviéticos.

No todos los comunistas estaban en prisión

Inmediatamente después de iniciada la Operación Barbarossa, se había puesto en operación un círculo de espías que tenían nexos con el Komintern, a pesar de que las agencias de seguridad le habían garantizado a Hitler que Alemania estaba totalmente libre de espías comunistas. Desde 1933, durante ocho años, se habían hecho grandes esfuerzos para eliminar al numeroso Partido Comunista Alemán, cuyos integrantes en su totalidad, debían estar en Campos de Concentración. Tanto la Gestapo, como la SD y la Abwehr, habían desplegados miles de agentes para eliminar esa amenaza para el Estado germano.

Die Rote Kapelle

La Die Rote Kapelle (Orquesta Roja o Capilla Roja, como también se le conoce) comenzó a organizarse en 1939, cuando Leopold Trepper un agente del Servicio de Inteligencia Militar de la URSS, estableció una red de inteligencia en Europa Occidental. La organización se dedicaba a recolectar información en Holanda, Francia, Suiza y Alemania. El círculo de espías tenía 3 ramas importantes: la red francesa, belga y holandesa; la red de Berlín; y el Círculo de "Lucy" que operaba en la segura y neutral Suiza.

Los "pianistas" callaron

El Coronel Kopp despachó equipos de expertos en radiogoniometría que inundaron las calles de Berlín, haciendo triangulaciones, pero la operación resultó tardía pues los "pianistas" dejaron de emitir sus informes, aunque para entonces, no menos de 600 mensajes habían llegado a Moscú.

Interceptaciones telefónicas

Cuando el "pianista" de Berlín dejó de emitir sus informes telegráficos, se reiniciaron las emisiones de PTX. La Abwehr ordenó al Coronel Rohleder, Jefe de la Sección III de Contraespionaje, que tomara inmediata acción en Holanda, Bélgica y Francia, para descubrir al "pianista". Simultáneamente se pusieron en operación los sistemas de intercepción telefónica con el objeto de descubrir a los miembros de la red que operaba en Berlín.

Triangulada la PTX

El 17 de noviembre de 1941, Hans Kopp le informó a Rohleder que las emisiones de PTX habían sido positivamente trianguladas y se aseguraba que procedían de Bruselas. Rohleder, viejo sabueso, viajó a Bruselas encubierto como un comerciante y se instaló en un apartamento en la capital belga.

El principio del fin

En ese momento, comenzó el plan de desmantelamiento de la organización Rote Kapelle, organización que no era precisamente lo que Hans Kopp presumía, es decir, que era un grupo de agentes soviéticos infiltrados antes de la guerra. Por el contrario, la mayoría de los miembros de Orquesta Roja eran alemanes de los más diversos estratos de la sociedad.

¿Quiénes eran los miembros?

Dentro de los militantes de esa organización se contaban un buen número de artistas y escritores, estudiantes, comerciantes y militares con tendencias política opuestas al régimen, no necesariamente comunistas. Pero, muchos de sus miembros no llegaron a enterarse de que el núcleo dirigente estaba formado por comunistas convencidos: el teniente de la Luftwaffe Harro Schulze-Boysen, sobrino segundo del Almirante Tirpitz y Arvid Harnack del Ministerio de Economía del Reich, sobrino del famoso historiador Adolf von Harnack. El escritor A. Kuckhoff, el Segundo Teniente Gollnow, J. Wenzel Agente de la Internacional Comunista en Bruselas, la condesa Ericka de Brockdroff y el Profesor W. Kraus (Marburg), quien distribuía el periódico ilegal "El Frente Interno", repartía octavillas e influenciaba a los trabajadores inmigrantes.

Frente Negro y Rosa Blanca

Al igual que los otros movimientos de resistencia interna, como Frente Negro, que contaban en sus filas a prominentes personajes como el conde Helmuth James von Moltke, acreditado militar y experto en derecho internacional, que puso su castillo de Kreisau en la Baja Silesia a las órdenes de los disidentes entre los que se contaban científicos, curas e intelectuales. La intención de esos grupos, no era sólo eliminar a Hitler, sino establecer las bases para una Alemania socialista con fuertes raíces comunistas. También existía otro movimiento llamado Rosa Blanca, controlado por el profesor muniqués Huber, quien se dedicaba a distribuir octavillas invitando a la población a exigir una paz negociada y digna. Los estudiantes liderados por Huber fueron fácilmente eliminados por la Gestapo en 1943, por no tener una sólida organización política.

El fin justifica los medios

La resistencia llevada a cabo por Orquesta Roja, se concretó en un enorme caudal de información enviado a la URSS. Los comunistas no tenían los reparos éticos de otros miembros de la organización, sobre todo, los militares, en cuanto que, para aquéllos, la alta traición en tiempos de guerra no equivalía a la traición a la propia patria. Para unos y otros, entre otras cosas, el asesinato de Hitler estaría moralmente justificado, pues la muerte violenta del Führer parecía el único medio que quedaba para restablecer una república democrática.

No era sólo eliminar a Hitler

Sin embargo, al igual que con los otros grupos, Orquesta Roja, que se mantenía en estrecho contacto con el servicio secreto soviético, tenía las intenciones de establecer un régimen comunista después de la guerra o apenas Hitler fuera eliminado. La Orquesta Roja, era simplemente un exponente de la segunda cara de la resistencia: la resistencia activa de los comunistas, a la que el círculo en torno a Beck-Goerdeler, quien en un tiempo apoyó a Hitler como alcalde de Leipzig y luego orientó sus intereses en otra dirección, apenas prestó atención.

Moscú desconfía

Los comunistas, por su parte, desconfiaban de la oposición conservadora de Orquesta Roja, porque temían que ésta llegase a establecer un régimen militar. Si los esfuerzos de la oposición de los "honorables" y de los oficiales del Ejército lograban crear una red de contactos en los puestos clave de la Administración y llegaba así a producirse un bandazo político, el objetivo de los comunistas tendría un excelente complemento. Su tarea era por el momento, la de renovar la lucha de masas en las empresas, la distribución de propaganda marxista en ellas, la formación de células y, en parte, la acumulación de informaciones para la Unión Soviética o el establecimiento de contactos con prisioneros de guerra rusos o civiles alemanes recluidos en campos de concentración.

Nexos con los alemanes en la URSS

Desde Alemania se tendían también hilos hasta el Comité Nacional Alemania Libre, que funcionaba en Moscú bajo el patrocinio de los soviéticos. Sin embargo, ni los más activos funcionarios del partido comunista lograron poner en marcha un movimiento de masas contra el nacionalsocialismo.

El final

La Orquesta Roja fue desmantelada por la Gestapo el 31 de agosto de 1942. Se hicieron más de 600 arrestos en Bruselas, París y Berlín. Entre los arrestados había miembros de la Abwehr, Ministerio de Propaganda, Ministerio del Trabajo, Ministerio del Exterior y la oficina administrativa de la ciudad de Berlín. Los procesos judiciales se llevaron a cabo en Berlín en el más estricto secreto y como consecuencia de ello, hubo 58 condenas a muerte y muchas otras a prisión perpetua. Los métodos policiales usados en ese caso, no diferían de los empleados en cualquier otro proceso de investigación en contra de los enemigos del Estado.

Investigaciones Aliadas.

Una vez terminada la guerra, los Aliados se interesaron en la "Orquesta Roja" e investigaron el proceso de captura, interrogatorios, torturas, juicios y sentencias de los miembros de la famosa organización. Sin embargo, en este caso, no tomaron ninguna acción contra los miembros de la Gestapo, SD, SS o Abwehr, sino más bien utilizaron toda la información que recolectaron para utilizarla contra la, hasta entonces, aliada URSS. La Guerra Fría estaba por delante, y más importante era, usar la información sobre el espionaje soviético, que hacerlo público en un juicio. Como se sabe, incluso llegaron a contratar los servicios de agentes alemanes de los servicios secretos de Reich.
Orquesta Roja

Orquesta era un nombre genérico dado a los círculos de espías soviéticos en Alemania. El nombre de "orquesta" viene del nombre "músico" que los soviéticos daban a los radioperadores de telegrafía y Roja era por ser comunistas. Según el escritor Walter Görlitz, los alemanes los llamaban "pianistas." La Orquesta Roja tenía ramificaciones en Bélgica, Holanda, Francia, Suiza, Alemania y Japón. Los miembros alemanes ligados de alguna forma a la Orquesta Roja, dirigidos por Arvid Harnack y Harro Schulze-Boysen no se llamaban a sí mismos Orquesta Roja, ni tenían idea de pertenecer a una organización dirigida desde Moscú con conexiones en seis países. Es decir, eran utilizados por la hábil dirección de la inteligencia soviética.

Y no hay duda, que los informes entregados por la Orquesta Roja a Moscú, causaron por lo menos la muerte de 250 mil soldados del Eje, puesto que les daban a los soviéticos los detalles operativos de esas fuerzas en el Frente del Este. En esas actividades participó Rudolf Roessler, el agente Lucy, que sus amigos consideraban un patriota, pero que en Suiza pasaba información táctica al agente Alexander Rado, alias "Dora" que trabajaba para los suizos y que retransmitían los informes a Moscú.

Por la misma razón, la Abwehr llamó Orquesta Negra a los grupos opositores alemanes que dentro de Alemania estaban organizados como grupos de oposición, pero que no mantenían, o creían, que no mantenían relaciones con los soviéticos.

La Orquesta Roja. Una historia de traición y espionaje en Alemania

Por Karl H. Guderian


24 de Febrero de 2006
La Orquesta Roja

A finales de 1941, fue descubierta por casualidad, en Bélgica, una red de espionaje soviética. Los servicios de Canaris y Himmler no tuvieron mas remedio que inquietarse por ello. A l cabo de diez u ocho meses de muchas largas investigaciones, se supo que se trataba de la organización mas amplia que se había conocido en toda la historia, fue llamada Rote Kapelle, Orquesta Roja. Esa red cubría todos los territorios ocupados por el Reich e informaba a Moscú – también a Londres – gracias a los interminables puestos de radioemisores, sobre cuanto ocurría en los diversos Estados Mayores de todos los Ejércitos del Reich y en los niveles mas elevados de los ministerios de Asuntos Exteriores, Armamento, Aviación, Economía, Propaganda y Trabajo. Los aliados fueron informados con exactitud sobre las cadenas de montaje de la armas V (Vergeltung: venganza). Desde que Fíeseles comenzó a fabricar en Cassel las células de aquellos cohetes, la fabrica fue destruida en el transcurso de un bombardeo que además, mato a millares de mujeres y niños. Si las V-1 y V-2 hubieran podido fabricarse seis mases antes, el desembarco de Normandía habría sido imposible. Igualmente conoció el enemigo de los alemanes la existencia de la base de armas V en el Báltico. En la noche del 17 de abril de 1943, los británicos bombardearon Peenemünde. Aquel bombardeo supuso un nuevo retraso de cuatro meses. Igualmente, las rampas de lanzamiento dispuestas en el norte de Francia fueron localizadas y bombardeadas, gracias a los espías a sueldo de los aliados. Por supuesto la Orquesta también estaba introducida en el servicio de contraespionaje alemán – aunque de manera independiente de Canaris y compañía - , mientras misteriosos directores de orquesta informaban a Moscú sobre las intenciones mas secretas del OKW, el OKH y de las del mismo Hitler. Los especialistas terminaron descubriendo setenta y cuatro emisoras de la Orquesta Roja, funcionando las principales en Lieja, Gante, Bruselas, Estambul, Atenas, Belgrado, Ginebra, Viena, Roma, Paris, Ámsterdam, Berlín, Neuchatel, Madrid, Barcelona, Amberes, Estocolmo, Copenhague, Trondheim, Lyón, Marsella y Lille. Mas tarde se descubrió que eran mas de quinientas.

Antes de la guerra, la central de información de Moscú había confiado la organización de aquella red a un espía profesional llamado Leiba Domb, también conocido como Leopold Trepper, Gilbert, Otto y un largo etc. Era un judío polaco, miembro del partido comunista. Ya había pertenecido a otras redes de espionaje soviéticas, como la Fantomas, que operaba desde en Paris en 1932 y uno de cuyos animadores era Jacques Duclos, mas tarde convertido en vicepresidente del Parlamento francés. El 13 de julio de 1940, Duclos publico en L,Humanite improvisada en Paris, un articulo titulado “Fraternidad francoalemana”. Por entonces para Duclos, los nacionalsocialistas no solo eran camaradas sino hermanos. Sin embargo, cuando Hitler ataco a la “Madrecita Rusia” volvieron a convertirse en unos lobos carniceros y Duclos, reanudo su servicio, en el seno de la Orquesta Roja, donde encontró a su antiguo acolito.

Domb, a quien también llamaban “el gran jefe” aunque no merecía tal titulo, había solicitado los servicios de otros correligionarios, que había conocido en las Brigadas Internacionales en España. El “gran jefe” necesitaba encubrir sus oscuras actividades, escogió un negocio de impermeables. El director comercial de aquel reino era el ingenuo Jules Jaspar, hermano del antiguo presidente del Consejo belga. Mas tarde, en 1943, Domb obtendría falsa documentación de Claude Spaak, hermano del estadista campeón de la OTAN.

En Paris operaban otros judíos, Sobelsohn, Henry Robinson y Abraham Reichmanl, funcionarios del Komintern. La Orquesta estaba firmemente instalada junto a los Campos Elíseos, encubierta por una firma comercial, la Simex, que vendía coñac y estufas a las tropas de ocupación alemanas. En aquel momento Domb se convirtió también en rey del mercado negro. Trataba con magnificencia a ciertos jefes de la organización alemana Todt. La Orquesta también tenia un músico en la rue de Lille, en la embajada de Alemania: Margarethe Hoffman – Scholz, sobrina del coronel Hartog, oficial del Estado Mayor del general Heinrich Von Stülpnagel, Militärbefehlshaber en Francia.

Domb disponía en Paris de unas treinta emisoras que operaban de tres en tres. Se transmitía primero de uno, mas tarde de otro y por ultimo de otro.

Una red paralela funcionaba cerca de Lucerna, en Suiza, bajo el control de un israelita húngaro llamado Alejandro Radolfi, llamado Rado, que tenia como principal enlace a un teólogo bavaro llamado Rudolf Roessler alias Lucio. Aquel Roessler trabajaba también para el jefe de información suiza, el coronel Masson, que se hallaba, como es lógico, en contacto con Walter Schelenberg, que pronto seria sucesor de Canaris. Mas tarde el coronel Masson declararía que “los aliados y en especial los agregados militares estaban al corriente de toda aquella red.” Por supuesto, quien puede dudar algo así a estas alturas.

El idealista Roessler no trabajaba gratis. Tenia un sueldo fijo de ¡7.000! francos suizos! – enorme cantidad – mas los gastos y las primas. Hasta el 21 de junio de 1941, la red de Radolfi recibía fondos de Dekanozov, embajador soviético en Berlín. Mas tarde los rusos enviaron los fondos a un banco americano que los giraba a una banca suiza, a nombre de un comerciante americano. Los fondos eran considerables, pero americanos y suizos cerraron los ojos.

Roessler tenia otros agentes a su servicio; un ingles llamado Alexander Foote (que en 1947 se paso al servicio secreto británico), un judío lituano de nombre Isaac y algunos suizos, entre los que se encontraba el jefe del partido comunista suizo, León Nicolle. También acogió a algunos espías de la red parisiense. En el seno del cuartel general de Hitler, dos grupos de espías, “Werther” y “Olga” les informaban directamente, cosa que les permitía transmitir a Moscú, en un tiempo record, informaciones de extrema importancia.

Conclusión: Hitler tenia a su lado un general rojo “Werther” que representaba al OKW y a otro general rojo “Olga” que representaba al OKH; a menos que fuera lo contrario. En La guerra se gano en Suiza, P.Quet y Accoce escriben: “Durante mas de un mes no transcurrían mas de diez horas entre el momento en que se tomaba una decisión en el OKW y se conocía aquella orden en Moscú. En una ocasión, inclusive el plazo se vio reducido a seis horas.” También afirman que la Orquesta tenia una docena de informadores en el OKW, entre los que había dos generales y un coronel.

Tras la guerra, Roessler, buen funcionario soviético, permaneció en Suiza por prudencia. Aquel hombre totalmente antihitleriano, continuo su servicio hacia Moscú hasta mucho después del final de la guerra. Al carecer de cobertura oficial fue detenido y en condenado en 1953 a un año de cárcel por espionaje a favor de la URSS.

Radolfi fue repatriado a la URSS en 1945, vía El Cairo. Tan contento estaba el muchacho de regresar a Moscú que trato de huir y fue difícilmente detenido por el NKVD y condenado a muerte. Hay quien dice que fue ejecutado, otros que después de doce penosos años en Siberia, enseñó la asignatura de geografía en Budapest.

Los músicos berlineses eran: Harro Schulze – Boysen, teniente coronel de la Luftwaffe; Arvid Harnack, economista distinguido que ocupaba un importante puesto en el Ministerio de Economía. Un dramaturgo llamado Adam Kuckhoff, presidente de la sociedad Prag – Film. Como pueden ver, aquí se deja el reino del impermeable y las perolas por el gran mundo.

Sobrino – nieto del gran almirante Tirpitz, Harro Schuze – Boysen había contraído matrimonio en 1936 con Libertas Haas – Haye, nieta del príncipe Felipe Von Bulenburg. La joven trabajaba para Goebbels. Göring había sido testigo de boda y Schulze había conseguido un ascenso meteórico en el Instituto de Investigaciones Hermann Göring.

Arvid Harnack era miembro del partido comunista desde 1919. Becario del instituto Rockefeller en 1917, contrajo matrimonio en Estados Unidos con una joven israelita, profesora de letras, Mildred Fish, con la que regreso a Alemania. Amigo personal de Kuusinen y de Piatnisky, Harnack era en 1939 el miembro mas activo de la delegación alemana que firmo en Moscú los acuerdos comerciales que abrieron paso al pacto germano – soviético. En resumen: Harnack seguía colaborando con Stalin.

Por intermedio de Mildred Harnack que le enseñaba ingles por iniciativa de Schulze – Boysen, se recluto al teniente Herbert Gollnow. Este se convirtió en uno de los miembros mas activos de la Orquesta en Berlín desde su puesto en el Estado mayor del contraespionaje del Ministerio del Aire. Los Schulze – Boysen eran íntimos del escritor Ernst Von Salomón y de su mujer. Entre los miembros de la Orquesta en Berlín debemos citar a un diplomático, Rudolf Von Scheliha, que cobraba gigantescas cantidades de dinero, soviético y del Intelligence Service británico.

además esta Ilse Stöme, del Servicio de información de Asuntos Extranjeros; la condesa Erika Von Buckdorf que “trabajaba” en el Ministerio de Trabajo, el coronel de la Luftwaffe Erwin Gras y Horts Helmamm, que operaba en la oficina de claves del contraespionaje (¿Se dan cuenta de lo que significa?) También añadiré a la bailarina Olga Schottmüller y la vidente Anna Krause.

Como ven no se encontraba entre ellos ningún obrero ni campesino, ni representante de la burguesía, sino un puñado de aristocráticos, y algunos intelectuales judeomaxistas. Hitler reacciono duramente contra aquella elite, de 1934 a 1938, que se entregaba a los libertinajes mas repugnantes mientras el pueblo alemán trabajaba. En la presente ocasión fue implacable y rodaron las cabezas de los jefes y principales culpables. Todos aquellos sucios personajes no tuvieron reparos en rodearse de una camarilla de la mas baja estofa moral de Berlín. Sus personalidades y sus aficiones son muy reveladoras, Mildred y Libertas mantenían relaciones sexuales entre si y organizaban orgías con el teniente Gollnow. Y parece ser que le bueno de Harro era un retorcido pederasta... Que semejantes individuos pretendieran regenerar Alemania y liberarla de la “barbarie nazi” haría morir de risa si la acción de aquel grupo un hubiera tenido consecuencias tan funestas para centenares de millares de los valerosos soldados alemanes. Hitler confeso que cuando pensaba que los miembros de aquella pandilla, se entregaban a las orgías mas degradantes, mientras los combatientes daban su vida y su sangre para proteger a la vieja Europa del yugo bolchevique, no podía evitar la vergüenza de que seres tan sucios e inmorales pudieran llamarse alemanes.

Por ello, Hitler ordeno que no se publicara una sola palabra sobre la Orquesta Roja. Solamente en Alemania se detuvo a un centenar de músicos rojos; algunos trabajaban al parecer para el SD (una rama de las SS) o el contraespionaje aleman. Igual ocurrió en el extranjero. Para estos seres la palabra traición no existe y carecen de honor. Es de temer que los servicios de contraespionaje alemanes, al creer que se servían de los agentes de la Orquesta Roja en 1943 – 1944, prestaron una ayuda inestimable al Kremlin.

Domb no era un jefe, ni mucho menos. El y Radolfi no eran mas que simples buzones comunicantes. El verdadero director de orquesta sigue siendo desconocido. Al principio, aunque las comunicaciones de Domb coincidían con las de Sorge, el Centro pareció desconfiado. El 10 de agosto de 1941, Radolfi engaño muy involuntariamente a Stalin, al comunicarle los planes del Estado Mayor de Hitler y no los del propio Adolf. Evidentemente, la “manía” de Hitler de modificar todas sus directrices – algo que según los historiadores de hoy día prueba que Hitler estaba rematadamente loco – produjo una perturbación en Stalin y la Stavka. Tenemos que convenir claro esta en que a Hitler no le faltaban razones para ser desconfiado. Sea como fuere, el Centro no tardo en confiar en la Orquesta: los informes procedentes de Berlín y Ginebra procedían de fuentes tan fiables como los procedentes de Tokio. Stalin sabia muy bien eso y lo tuvo muy en cuanta.

Moscú fue informado de manera muy precisa, y a partir de junio de 1941, sobre las perdidas alemanas en hombres y material, la producción bélica alemana; las nuevas armas que se preparaban, los movimientos ordenados a las tropas, así como las intenciones de la diplomacia, la mentalidad de los generales alemanes y temas particulares sobre la propaganda alemana.

Stalin supo que la invasión de la URSS comenzaría entre el 10 y el 22 de junio: lo supo por Tokio, Bruselas, Paris, Berlín, Lucerna e incluso por... Londres. Se difundieron cerca de 2.600 mensajes, todos ellos de vital importancia, sin contar los otros, remitidos sobre todo vía Bruselas, Paris, Ámsterdam, Berlín y Lucerna. Gracias a Radolfi, la Stavka supo a partir del 16 de septiembre de 1941 que Hitler no tenia intención de ordenar el asalto final a Leningrado y deseaba concentrar sus esfuerzos hacia el Sur. ¡Desde el 12 de noviembre!, la Orquesta Roja había prevenido al Kremlin de la existencia de la Operación Azul numero 3 concerniente al ataque alemán de primavera de 1942 en dirección a los petróleos del Caucaso. Mas adelante, se comunico de manera regular el orden de batalla alemán con todo detalle. Es un milagro que el Ejercito Rojo no llegara a Berlín a mediados de 1942.

El 30 de junio, se detuvo a un importante músico de la Orquesta, cerca de Berlín, el transmisor de radio Wenzel. Gracias a el, por fin se pudo acceder a ciertos informes, que una vez descifrados le helaron la sangre a Hitler: Allí, ante sus ojos pudo ver la prueba de que los rusos conocía desde hacia seis meses su intención de atacar hacia el Caucaso. además, el 19 de junio de 1942, el comandante Reichel, perteneciente al Estado Mayor de la 23 División Blindada había desaparecido con todos los mapas y el dispositivo de la Operación Azul. Reichel salió en misión de inspección. ¿¡Con todo el plan!? Quizás tenia miedo de perderlo. Pero no lo perdió, después de un ataque de las fuerzas alemanas, se descubrió el Fieseler – Storch en el que Reichel había realizado su “accidentado vuelo de inspección”, lo mas curioso es que el aparato estaba intacto. El deposito de gasolina aparecía atravesado por una bala. Bajo un árbol se encontraban dos cadáveres tan desfigurados que fue imposible identificarlos con los de Reichel y su piloto, además estaban sin uniforme. ¿Por qué estaban desfigurados los cadáveres? Pueden sacar sus conclusiones. Lo único que importaba en aquel momento es que los rusos tenían los planes alemanes para la ofensiva de verano y podía comprobar con exactitud los informes de la Orquesta. Sin embargo Hitler había ordenado de manera formal de no llevar nunca en el transporte de una misión, por urgente que fuera, los planes e indicaciones procedentes del Gran Cuartel general. Todo debía comunicarse de manera verbal. Hitler tenia buenos motivos para actuar así. Ya el 10 de enero de 1940, el comandante Helmuth von Reiberger, oficial de enlace del OKH, encargado de transmitir el plan de la ofensiva en el Oeste al general Bock se procuro también un Fieseler – Storch y aterrizo en Bélgica. Todo el plan Amarillo fue comunicado con exactitud al general Gamelin por los belgas, lo que obligo a Hitler a cambiar todo el dispositivo y a retrasar cinco meses el comienzo de la ofensiva. El 10 de enero, Reinberger hubiera tenido que tomar el tren. Se supo que lo perdió por que había bebido demasiado. ¡Menuda excusa! Da que pensar tanta estupidez por parte de un oficial del Estado Mayor encargado de una misión tan importante pero a la vez tan sencilla.

Nadie supo explicarle a Hitler cual era la misión del comandante Reichel, ni por qué tenia en su cartera documentos de interés vital. Los superiores de este, el teniente coronel Franz y el general Stumme fueron condenados severamente por un consejo de guerra que presidio Göring. Fueron perdonados por su pasado glorioso. El general Stumme murió de forma honorable en El Alamein, el 24 de octubre de 1942. así tuvo la fortuna de no presenciar el desastre de Stalingrado. Puesto que fue Stalingrado el punto y final de la Operación Azul. Gracias a la Orquesta Roja los rusos esperaban en Stalingrado y se comportaron, como ahora verán, como si conocieran todas las intenciones alemanas.

En el Gran Cuartel, el 2 de julio se supo que la Orquesta Roja había avisado a Moscú. El mariscal Von Bock y sobre todo el general Paulus, jefe del VI Ejercito, insistieron para que prosiguiera la Operación Azul a pesar de la inexplicable aventura del comandante Reichel.

Este tipo de batallas comienzan en los despachos, donde se trazan los planes y se organizan los ataques. En el curso de una operación de gran tamaño como aquella, el jefe de una pequeña unidad autónoma es fácil que cambie de idea: detenga a sus hombres o ataque al enemigo de diferentes maneras. Cuando una gran ofensiva se prepara y se desencadena, resulta muy difícil modificar la marcha de las unidades y es imposible detenerlas. Tanto lo ejércitos, como los cuerpos de ejércitos así como las divisiones forman un conjunto articulado según un plan general de maniobras que en aquellos momentos ha puesto ya en acción, en la retaguardia, millares de camiones y de trenes, miles de personas no combatientes. El jefe tiene obligación de prevenirlo todo. Hitler lo había previsto todo, excepto la traición. Hitler seguía una partida de póquer en la que su adversario conocía todas sus cartas.

En cuanto a Domb, fue detenido en Paris por la policía alemana en casa de su dentista. La SD decidió servirse de el. Se evadió en condiciones inverosímiles en septiembre de 1943, entrando por una puerta de la farmacia Bailly – ante la estación de Saint Lazaire – y saliendo tranquilamente por la otra, lo que prueba que era objeto de una “vigilancia muy estrecha”. Cuando regreso a Moscú en enero de 1945, el presunto “gran jefe” fue condenado a quince años de cárcel y cumplió diez en Lubianska.

Cualquier jefe militar, por ingenioso y grande que sea puede ganar una guerra si su enemigo conoce sus intenciones. A continuación podrán leer algunos mensajes de la Orquesta Roja. Primero este enviado el 1 de mayo de 1940:

“Ataque el 10 de mayo en la brecha de Sedan. Plan amarillo mantenido. Cincuenta divisiones en las fronteras belga y holandesa. Guderian y Hoth dispuestos a atacar Sedan.”

Entre el 11 y el 15 de marzo de 1941, Moscú es informado por la Orquesta Roja de la Operación Barbarroja con el siguiente mensaje del 12 de junio:

“Ataque general contra los territorios ocupados por la URSS: domingo 22 de junio, 3 h. 15.”

Exactamente el día y la hora a la que se produjo el ataque, no se puede ser mas preciso. Moscú respondió: “Comprendido”. Mas tarde Werther y Olga serian felicitados por su gran labor.

De esta manera nadie que haya leído esto jamás podrá volver a pensar que a la URSS se la cogió por sorpresa. El interés de los soviéticos era persuadir al mundo de la información que no creían en un ataque alemán.

Casi un año mas tarde, el 14 de abril de 1942, llego a manos de Roessler el plan completo de “la orden nº41, ultrasecreta” de Hitler, es decir, la Operación Azul sobre Voronezh, el Caucaso y Stalingrado y Moscú fue informado sin perdida de tiempo.

Re: La Orquesta Roja-una historia de traición y espionaje en Alemania

« Respuesta #1 en: 03 de Marzo de 2006
La Orquesta Roja era sólo el nombre en clave que utilizaba el contraespionaje alemán para referirse a la red que operaba en Bélgica y Francia dirigida por Leopold Trepper. El resto eran redes distintas que no tenían ninguna relación con ellas ni entre sí. Cuando los alemanes empezaron a utilizar masivamente equipos de radiogonometría para localizar los transmisores de radio de los agentes enemigos varias de esas redes fueron desarticuladas. Pero que cayesen más o menos juntas no implica que fuesen todas parte de una única red gigantesca, sólo muestra que el NKVD cometió un error al hacer que todas ellas utilizasen los mismos sistemas de comunicaciones. Por ejemplo, el grupo que operaba desde Suiza dirigido por Alexander Rado era conocido como Trío Rojo. Su principal agente era Rudolf Roessler, de nombre en clave Lucy, que como dices tenía uno o varios importantísimos informantes dentro del OKH, todavía hoy desconocidos. Su mayor éxito fueron las informaciones previas a la Operación Citadelle. Los alemanes descubrieron que existía este grupo operando desde Suiza, siguiendo sus emisiones de radio, pero no pudieron desarticularlo totalmente al no poder intervenir en un país neutral.

El grupo berlinés Schulze-Harnack era otra red independiente de estas. Schulze-Boysen era un protegido de Goering que trabajaba en el Ministerio del Aire, y Harnack ocupaba un cargo en el Ministerio de Economía, como dices. Las informaciones que enviaban eran fundamentalmente de tipo técnico: de investigaciones sobre nuevos modelos de aviones (como el Me-210), cohetes o el radar. Era una red muy amplia: cuando fue descubierta, la Gestapo detuvo a 117 personas, de las que se ejecutó casi a la mitad (los hombres ahorcados y las mujeres guillotinadas). Lo que dices de que no había campesinos ni obreros sobra: ¿para qué se quiere un espía campesino? Los espías (al menos los importantes) hay que buscarlos en las élites, y eso es igual para los soviéticos como para los que estuviesen al servicio de cualquier otro país.

No es ningún secreto que los soviéticos fueron informados del ataque alemán, como tampoco lo es que Stalin no quiso creer en esas informaciones. Mencionas un mensaje que avisaba con exactitud de la fecha y la hora del comienzo del ataque alemán. Supongo que es el que envió Willie Leman (alias Breitenbach), que desde su puesto en la Gestapo fue otro de los principales agentes soviéticos en Alemania (y que tampoco tenía ninguna relación con la Orquesta Roja). Pero también habría que explicar que ese mensaje fue uno entre muchos que daban informaciones erróneas o parcialmente falsas que llegaban a Moscú. Por ejemplo, el ya mencionado grupo Schulze-Harnack, otra fuente de información fiable, insistía en que Alemania en ningún caso comenzaría una guerra contra la URSS sin haber firmado la paz con Gran Bretaña. Por que se recibiera un mensaje con la información que resultó ser correcta, no se puede deducir que Stalin lo sabía todo.

Por último (por ahora), la posibilidad de que el comandante Reichel fuese un agente soviético es una especulñación que se basa... en nada. La verdad es que no tengo ni idea de cómo quedó su avión, pero en el caso de que fuese un espía no sería la forma más inteligente de actuar: subirse a un avión, llevándose toda la documentación "oficial" del plan Blau, y cruzar en él las lineas soviéticas para fingir su propia muerte. En primer lugar, estaría renunciando a una ventaja importantísima: la de mantener oculto al enemigo el hecho de que se habían hecho con sus planes. Y en segundo lugar, era un riesgo enorme, porque una de dos: o se la jugó y fue a entregarse a los primeros rusos que encontrase rezando para que creyesen en su historia, o había trazado un plan de antemano con sus superiores soviéticos para citarse con ellos, pero en ese caso significaría que no tenía problemas de comunicación, por lo que no habría sido necesaroio todso ese teatro, y podía haberles hecho llegar la información por otros medios.

Fuentes:
La orquesta Roja. Perrault

La guerra se ganó en Suiza

Murió Leopold Trepper, jefe de la red de espionaje soviética 'Orquesta Roja'

Anunció a Stalin la fecha del ataque nazi contra la URSS

AGENCIAS - Jerusalén - 21/01/1982

Lejb Domb, mas conocido por Leopold Trepper, su "nombre de batalla", célebre espía, jefe de la amplia red de espionaje soviética la Orquesta Roja durante la segunda guerra mundial, murió el martes por la noche, a los 77 años de edad, en Jerusalén, y será enterrado hoy en el gran cementerio del monte Herzl. El almirante Canaris, jefe de los servicios secretos militares alemanes, dijo de él: "Su actuación costó mas de 300.000 muertos a Alemania". "Ganó prácticamente él solo la guerra".

Un hombre mayor y discreto, con el aspecto de un jubilado aburrido y cuyo rostro expresaba una paciencia sin límites, haciendo cola en la ventanilla de su banco en la céntrica calle de Jaffa, en Jerusalén, este es el último recuerdo que conservarán sus vecinos de uno de los mas famosos agentes secretos de la historia del espionaje.Nacido en 1904 en una familia judía de Novy Tard, pueblo de la región de Galitzia, antes polaca y ahora mayoritariamente soviética, se adhirió, aún adolescente, al movimiento de las juventudes sionistas Hachomer Hatzair, y con tan sólo veinte años emigró a Palestina, entonces bajo el mandato británico, donde contribuyó a fundar el grupo comunista Unidad que preconizaba la unidad de, acción de judíos y árabes "principio básico de la paz en Oriente Próximo", según sus propias palabras.

Expulsado por los británicos de Palestina en 1929, pasa tres años en Francia, donde milita en un grupo de comunistas extranjeros, antes de viajar a Moscú bajo el pretexto de estudiar en una universidad especializada, pero, en realidad, para entrevistarse con el jefe de los servicios de información del ejército soviético.

En los años que preceden a la segunda mundial, funda en Bruselas la temible Orquesta Roja, cuyos músicos enviarán a Moscú, a partir de la entrada en guerra de la Unión Soviética en 1941, más de 2.000 despachos de gran importancia redactados por "290 agentes que no eran espías profesionales, sino furibundos antinazis de diversas nacionalidades".

Uno de ellos anunciaba a José Stalin la fecha exacta de la entrada en guerra de Alemania contra la URSS: en la madrugada del domingo 22 de junio. Pero Stalin no lo creyó.

De esta época de su vida Trepper escribió en sus memorias El Gran juego, publicadas en 1975, "la tragedia me esperaba en cada esquina, el peligro era mi compañero más fiel, pero si tuviese que volverlo a hacer, lo haría con gusto".

En 1945, al final de la segunda guerra mundial, es repatriado, como todos los demás espías soviéticos que trabajaron en Europa occidental, y recibido en Moscú con todos los honores por importantes personalidades que, nada más felicitarle, le envían a la cárcel de Lubianka y a otros lugares de detención, donde permanecerá diez años hasta ser declarado inocente y puesto en libertad.

Trepper volvió entonces a su país de origen, Polonia, en cuya capital residirá veinte años y asumirá la presidencia de la Asociación Cultural Judía. Pero en octubre de 1973, cuando las autoridades polacas le retiran su pasaporte, amenaza con suicidarse si no es autorizado a abandonar el país, lo que conseguirá tres años después, en 1976.

Desde entonces vivía con su esposa y valiente compañera Liuba, de 74 años de edad, en un modesto apartamento de tres habitaciones en las afueras de Jerusalén, ciudad en la que también reside uno de sus tres hijos.

Con todos aquellos que le abordaban en la calle, Trepper se creía en el deber de hablar de política para advertirles que "la tercera guerra mundial ha empezado ya". El intrépido espía soviético no opinaba, según su viuda, "nada positivo" de la actual política del Kremlin, y "se había solidarizado con el movimiento progresista en Polonia, por lo que la reciente toma del poder por el Ejército le decepcionó".

A Leopold Trepper le hubiese gustado escribir un último libro, Mi testamento político, pero la enfermedad que contrajo en las celdas estalinistas le impidió realizar su deseo. Por eso su viuda promete ahora nuevas revelaciones sobre la Orquesta Roja para dentro de un año.

jueves, 25 de febrero de 2010

Los dos horrores del siglo XX

El Mundo de España

Por MARTIN PRIETO
01 de mayo de 2005
Comunismo y fascismo: 25 reflexiones sobre el totalitarismo en el siglo XX

Autor: Alain de Benoist. / Ed. Altera.

Cuando se cambia de siglo hay que tener mucho cuidado intelectual porque parece que el guarismo pasado va a la basura y lo retira el camión contenedor sin manchar la era que aparece. Este siglo XXI hereda del XX, sobre todo, el temor de que se ha estudiado muy poco. Se acaba de reeditar, en Península/Atalaya, Los cañones de agosto, de Bárbara W. Tuchman, obra de referencia para entender los prolegómenos fatídicos de la Gran Guerra entre 1914 y 1918, bebidos en un nacionalismo imbécil que comenzó en Sarajevo con el asesinato del Archiduque Francisco Fernando (heredero de Austria) y su esposa. La maldición del hombre es que ignoramos las consecuencias de lo que hacemos. Sin el revólver de aquel nacionalista serbio, Lenin no hubiera llegado a la estación de Finlandia en Petrogrado (en un vagón sellado por los alemanes del Kaiser que le dieron paso franco para que desmoronara Rusia) ni se hubiera podido demostrar que Marx y Engels se equivocaron prediciendo su revolución comunista en un país industrializado (Alemania) y no en un ruralizado y atrasado como Rusia. Los ejércitos rusos, derrotados por Hindenburg, retrocediendo hasta Brest-Litovsk, donde Trosky firmó lo que le pusieron por delante, hasta encontraron tiempo para la Guerra Civil entre rojos y blancos y para imponer el bolchevismo o la dictadura de la minoría. Había nacido el comunismo real sin que nadie advirtiera que en su trayecto se llevara a tantas personas por delante. Antes de morir por un tiro terrorista, exclamaba: «¡Cuidado con Stalin; no es un hombre, es un puño!». Hizo desaparecer a su antagonista Trosky haciéndole asesinar en México.

Como es sabido, la Paz de Versalles sentó los cimientos de la Segunda Guerra Mundial. El nazifascismo no nació sólo de la derrota de las potencias centrales europeas: fue una respuesta inevitable al comunismo, entonces emergente. Las oligarquías industrial y financiera, la espuma de la sociedad y hasta la clase media burguesa de aquellos momentos se asustaron y, para defenderse de lo que estaba sucediendo en Rusia, acudieron al núcleo del problema: optar por el socialismo. Estas cosas no se quieren saber ni escuchar. Mussolini fue el líder socialista que inventó el fascismo. Tiempo después uno de sus discípulos creó el nazismo: Hitler. Fueron socialismos degenerados ante el reto histórico que planteaba en esos momentos el comunismo real. Mussolini proclamó el imperio y dio trabajo en las autoestradas.El alemán Hitler hizo las famosas autopistas que permitían el aterrizaje y el despegue de los cazas, además le dio a los obreros el Volkswagen, mientras reducía a cero la astronómica inflación de la República de Weimar. Era la solución para la amenaza comunista y Churchill escribió artículos elogiosos sobre Mussolini. Parte del entreguismo de Chamberlain en la Conferencia de Munich se debió a la secreta admiración que en esos momentos suscitaban los socialismos nacionales o los nacionalsocialismos ante la amenaza del gran oso ruso.

Alain de Benoist nos ofrece Comunismo y nazismo. 25 reflexiones sobre el totalitarismo en el Siglo XX (1917-1989). El fotomontaje de la portada es un hallazgo: Lenin brazo en alto, en el saludo romano, con su cabeza calva insertada sobre un uniforme nazi.Es una provocación para los aún comunistas sedicentes y quizá para los progres, versión discapacitada del progreso intelectual.El pacto Molotov-Ribbentrop para repartirse Polonia y no hacerse la guerra fue el juego de dos pícaros dispuestos a desmentirse.Stalin asistía exultante a la guerra entre sus despreciables democracias burguesas y el nazifascismo. Cuando Hitler le atacó en una guerra racial y política, el ruso estuvo una semana ebrio vagando por el Kremlin. Chaplin clamaba por radio sobre la necesidad imperiosa de abrir un segundo frente de Europa para aliviar a la Unión Soviética. La batalla contra la invasión nazifascista dignificó bastante al comunismo, sus asesinatos, sus purgas, sus gulag y lo mantuvo inestable hasta su derrumbe en el 89.Sólo quedan residuos malolientes de un titánico esfuerzo por intentar cambiar las relaciones sociales.

¿Quién acarreó más sufrimientos al ser humano, Hitler o Stalin? Desde este lado de Europa se apuesta siempre por Hitler. Quizá le faltó tiempo. Stalin le superó y los todavía comunistas deciden no citar su nombre. Del fascismo y del nazismo sólo han quedado excrecencias políticas muy limitadas. El comunismo embosca sus siglas electorales en este país como Izquierda Unida o emerge descarado con trabajadores de las tierras vascas con los que Zapatero se va a tomar un café. La reflexión (como las que hace Benoist) sobre el fascismocomunismo es desde dos imposturas que intentaron reducir a las personas a muñecos de laboratorio social.Las atrocidades que se cometieron por ambos bandos fueron típicas de las luchas fraternas: los alemanes mataban a los comisarios políticos del Ejército Rojo y los rusos fusilaban a los de las SS. Fue una guerra civil a gran escala, ideológica y étnica.¿Y que hubiera pasado si dos antagonistas, y socialistas, como Hitler y Stalin, se concuerdan contra la oligarquía anglosajona? Pues que a Alain Benoist le habrían cortado el cuello tras escribir su libro.

domingo, 14 de febrero de 2010

Marco Aurelio Denegri : Dios me libre de ser popular


12 de febrero de 2010
Publicado en MuladarNews

Hace algún tiempo leí esta entrevista y me pareció interesante publicarlo por su discurso y su carácter intelectual el cual nos otorga un momento de reflexión. Se sabe que Marco Aurelio Denegri rehuye todo tipo de entrevistas, pero parece que Gente en algún momento lo logró.


MARCO AURELIO DENEGRI
“DIOS ME LIBRE DE SER POPULAR”

Entrevista: José Ramírez Gonzáles

Usted ya conoce a Marco Aurelio Denegri: un personaje de la cultura viva en la televisión peruana. Las grandes personalidades de nuestra sociedad se sentirían orgullosas de ser entrevistadas por este señor tan inconforme de todo y de todos. Muchos televidentes corren a encender la grabadora cuando empieza su programa; sin embargo, el señor Denegri, desde sus lejanos inicios en el canal 7, ha hecho lo mismo toda la vida: regarnos de saber y cultura. Hoy, gracias al cable, más gente puede sintonizarlo en el canal 14, a las dos de la tarde.

En diálogo con GENTE, hizo lo suyo: cambió las cosas de lugar.

Señor Denegri, usted nombra “porquería” a la televisión, sin embargo conduce un programa en ella. ¿Se siente un integrante de la cultura de masas o un apocalíptico?

Bueno, en primer lugar hay una diferencia tremenda entre la TV de señal abierta y la del cable. Segundo, a mí me llamaron para hacer este programa, yo no puedo negarme a dar mi cuota de esclarecimiento, en medio de este torbellino general de incultura y embrutecimiento.

Ahora, que lo mío sea significativo… Hay una sintonía importante y constituída, pero nada más.

¿No depende del rating?

Mi programa no depende del llamado “rating”. Me da igual que me vean dos personas o doscientas mil.

¿Qué piensa de la televisión de señal abierta?

Yo no sé qué punto de vista tendrá usted, pero el mío lo he expuesto repetidas veces. A veces vienen a preguntarme y ellos no tienen el suyo, y un periodista bien formado, bien informado, debe tenerlo sobre los temas que va a tratar.

Bueno, entonces yo le doy mi punto de vista y usted…

No, pero de ese punto podemos conversar.

Bien, Gonzales Prada dijo que en el Perú abunda la pequeñez en todo: en corazones, en vicios y en crímenes. ¿Usted qué opina?

Bueno, fíjese, la figura de don Manuel Gonzales Prada es para mí muy respetada. Lo he leído de principio a fin, lo he fichado, lo he estudiado. El, entre otras cosas, se ha caracterizado por las frases lapidarias, por su aversión al hombre. Gonzales Prada, como Wilde, se refiere a la mezquindad, a los espíritus pequeños. Si usted estudia bien a Gonzáles Prada notará que tiene un rechazo al ser humano, es tremendamente misantrópico. Hay una serie de ejemplos que le puedo dar.

¿Usted es misantrópico?

Sí. Entonces a Prada, el ser humano le merecía un desprecio importante. Para él, el ser humano es la mínima parte de nada y cosas así. Luego, él ha celebrado los magnicidios. Ha tenido aversiones y odios muy fuertes, muy vivos.

¿A qué o a quiénes atribuye la intolerancia vivida en las sociedades occidentales?

No, ése es un problema de la especie, la cual evolucionó para desenvolverse en grupos de entre 70 y 100 personas. Después, si usted supera esa cantidad es muy difícil la convivencia, es inevitable la intolerancia. Pero ese es un problema estructural, es uno de los grandes defectos de la especie humana, la cual tiene relativamente una vida corta. No tiene aptitud para la convivencia, salvo algunos seres especiales.

¿Qué persigue con aquella tesis del amor-pasión?

No, lo que yo he dicho es que el fenómeno del enamoramiento, del prendamiento, de la arrechura, es de trámite breve y es normal que así sea, tampoco es ningún problema. Porque el estímulo erótico se desgasta muy rápidamente, de modo que sería una rareza que dure eternamente. Lo grave sería que no ocurra.

¿Cuál es la relación entre el onanismo y la masturbación?

Bueno, en primer lugar yo no confundo onanismo (cuenta la Biblia que Onán no quería inseminar a la esposa de su hermano muerto, por lo que eyaculaba fuera de ella, sobre el piso) con masturbación. Yo he escrito un libro que se titula “¿Y qué fue realmente lo que hizo Onán?”, donde demuestro que lo hecho por Onán realmente no fue practicar la masturbación.

¿Por qué considera normal la masturbación?

La pregunta no es esa, la pregunta es al revés, porque yo, como Mc Luhan, veo la cosas en playback. Entonces, la pregunta es ¿por qué en algun momento histórico de principios del siglo XVIII se convirtió en espantajo, en el origen de todos los males habidos y por haber? No, ¿por qué ahora se considera saludable y buena? Está perfectamente estudiado que, a principios del siglo XVIII, en Inglaterra, comenzó a decirse que la masturbación dañaba.¿Por qué solamente ahí y no en Japón, donde sólo es un pasatiempo, es como el fumar?

¿Usted qué papel le otorga a los intelectuales en una sociedad?

Bueno, depende del grado de compromiso del intelectual ¿no? El único compromiso que yo tengo es con la cultura, pero no con el orden establecido o como dice Baldomero Cáceres, “el desorden establecido”. Entonces, en ese sentido, yo tengo a mi cargo un programa que dirigo hace dos años, posible gracias al advenimiento del cable. Y destilo todo lo concerniente a la problemática cultural, esparzo -digamos- saber, en la medida de mis posibilidades. Ese es mi cometido y ojalá haya otro que lo haga mejor que yo. Pero el propósito de un intelectual debe ser como lo que decía Kafka de los libros: “El propósito de un libro debe ser como un hachazo”.

Por lo tanto, el de un intelectual debe ser un propósito subversivo. Un programa cultural rectamente entendido es más subversivo que “Sendero Luminoso”, la inteligencia es más peligrosa que ese movimiento. Por eso la televisión comercial no le da cabida a la inteligencia, porque es peligrosa.

¿Podría darme un perfil psicológico del Presidente?

Ah no, no, no. Porque no lo reconozco como interlocutor. Ya lo he dicho anteriormente, y un día me preguntó eso mismo Mónica Delta. Me preguntó: “¿Qué le preguntaría usted, al señor Fujimori’”. “No sé”, le dije. Para preguntar algo tendría que reconocerlo como interlocutor y yo no lo reconozco.

El escritor García Márquez ha pedido que nos dejen vivir nuestra Edad Media. ¿Cuál es su opinión?

Bueno, ya en el caso de Gabo, él establece una pauta que puede ser rectora. Yo creo que si nosotros estamos en un plan de descubrimiento… y no sé si tendremos o podremos hacer nuestra Edad Media. Lo que yo podría decirle es que veo un peligro real con respecto a la sanidad de esta especie. Mi preocupación es que cualquier proyecto dependerá de la sanidad biológica, la cual está muy cuestionada.

¿Por qué se está hablando tanto del Genoma Humano?

Se está hablando de la posibilidad de reducir el número de enfermedades genéticas, que son tres mil, y de las cuales está lastrada nuestra especie. Veamos si podremos corregir no las tres mil pero, por lo menos, unas trescientas. Pero una especie con tal número de enfermedades tiene un pronóstico muy malo, un pronóstico muy serio, porque es posiblemente una especie que se va a extinguir y en buena hora, además.

Señor Denegri, ¿qué representa para la humanidad la enfermedad del Sida?

En primer lugar, es una enfermedad del código genético, tremendamente selectiva ¿no? Estadísticamente, tiene más importancia la Tricomoniasis que el Sida. Lo que pasa es que la tricomoniasis no mata, el sida sí. Es la venganza de los virus. Lo que dice Nelson Manrique en su “Sociedad Virtual”: por toda la devastación, todo el desastre ecológico que ha hecho el hombre, ahora han venido los virus que, en venganza, nos han puesto de rodillas ante todas las cepas virales: al hombre, que se cree el rey de la creación. Es algo lamentable.

El hombre siempre imaginó sirenas, centauros, monstruos. Con la genética, ¿el imago puede volverse real?

Bueno, el monstruo es una constante en la historia del hombre. La constante teratológica es indubitable. Yo tengo un trabajo llamado “Introducción a la Teratología” y ahí demuestro que los monstruos son una constante en el imaginario humano ¿no? De modo que hacer monstruos… ¿con qué?, ¿con la moderna tecnología?, no sé. Ya nosotros somos lo suficientemente mostruosos.

¿Debemos sentirnos beneficiados ante todo el avance tecnológico?

No. Todo lo que ha sucedido con la computadora, con Internet, tiene una facturación muy alta, es lógico. ¿Usted qué cosa cree, que debemos alegrarnos por la vía tecnológica? No. Esas son cojudeces. Va en desmedro del avance humanístico, axiológico y espiritual. No se logra una cosa juntamente con la otra, es evidente que la otra retrocede. En el mismo Estados Unidos se ha comprobado el daño que sufre la vista si uno compra un monitor de 60 dólares, cuando el equipo completo vale mil dólares.

Considerando el crecimiento tecnológico, ¿es Estados Unidos lo mejor del mundo?

Estados Unidos tiene una situación de lo más graciosa ¿no?, moralmente es el país más desautorizado del mundo. De modo que no tiene ninguna autoridad para hablar de la ley, de la ética, de nada. Ahora, en Taiwán, en Corea, en China también hacen tecnología.

Señor Denegri, ¿Cuántas horas al día le dedica a la lectura?

Cuatro.

¿La considera el remedio infalible para salvar a la sociedad?

No. Qué ocurrencia. La lectura no es ningún remedio para salvarla. Es simplemente la dedicación que tenemos los amantes de la cultura por todo lo que significa enriquecimiento del espíritu, ampliación de conciencia, ensanchamiento de saberes ¿no? Eso no va a significar nada, a la inmensa mayoría de la humanidad le importa un carajo la cultura, ¿no?

Como dijo el poeta Jorge Guillén: “yo me dirijo a una inmensa minoría”. Estoy consciente de eso.

¿Por qué repudia tanto a la televisión?

En la TV del libre mercado el capital no tiene ninguna regulación que no sea el éxito. En una charla con el crítico de televisión , Fernando Vivas, él me decía: “espero que los dueños de los canales se autoregulen”. Y yo le dije que nunca se van a autoregular mientras tengan éxito comercial. Ellos se amparan en que uno puede hacer todo aquello que la ley no prohíbe. No hay ninguna ley en contra de esparcir basura.

¿Hay algún país que tenga esa ley?

En el Japón o en Alemania, por ejemplo, se han intentos de congestión o regulación con grandes dificultades, porque inmediatamente se alega y se dice que van a cercenarse las libertades y que va a pisotearse el derecho de cada uno: un problema de la “democracia”.

¿Por qué tenemos productores con poca creatividad?

No. Por favor, si en la televisión comercial se pone cualquier barbaridad, se hace porque lo dice el dueño.

Cambiando el tema,¿cómo sería la mujer perfecta de Marco Aurelio Denegri?

La primera condición es que esté sana, siempre lo he dicho, tanto psicológica cuanto físicamente ¿no? Razonablemente, no digamos de una sanidad perfecta.

¿Por qué?

Porque usted no puede hacer nada si tiene una mujer enferma y la mayor parte de las personas están enfermas. Es una gran dificultad. Imagine encontrar una persona sana, no hablemos de encontrar una mujer que sea bonita, inteligente, culta… no. Simplemente, que esté bien del coco.

Es fundamental para mí: si la persona no está sana, no me interesa.

Y hablando de música ¿el rock le parece cultura?

Sí, claro. El año pasado le alcancé a Gerardo Manuel una declaración del filósofo argentino Mario Bunge, donde dijo que, a estas alturas, decir que el rock no es cultura es desconocer más de 30 años de difusión y de cultura de rock.

Y es importante ¿por qué?, porque a Mario Bunge no le gusta el rock.

¿Qué opinión tiene de la música clásica?

-Vea, ahora en la emisora Sol y Armonia que transmite música culta, clásica, selecta -la única emisora cultural del país- hay una situación muy grave. Están haciendo una colecta para ver si pueden salvarla. Pero esos problemas no enfrenta el rock, en tanto cultura masiva.

¿Como define a la música rock?

El rock tiene una serie de ingredientes importantísimos. Por el lado puramente del sonido tiene un decibelaje de 90 decibeles: ensordecedor. Pero uno de 100, 110, 120 son las catarátas del Niágara. Y cuáles son las consecuencias de eso: que aturde. Entonces, el hecho de que tenga una presión sonora tan alta, no es simplemente como piensa la gente ignorante, para meter bulla. El hecho que use luces a cada rato no es para que simplemente haya una pirotecnia, no. Porque las luces constantes y el ruido ensordecedor crean un vuelo, una borrachera psicodélica. Es decir, tiene el mismo efecto de la droga. Entonces, por esa razón el músico de rock es sordito, es generalmente drogadicto, consume alcohol, permanece volando con 100, 120 decibeles de presión sonora ¿no es cierto?, con luces que lo bombardean por todos lados, por la gente que grita con una algarabía general y todo: está volando.

¿Cómo afectan esos espectáculos a la sociedad?

Es parte del vuelo general. Entonces, esta sociedad, a través del rock, está olvidándose de sí misma, quiere zafarse de este mundo maldito.

¿Como la televisión?

Sí, pero con la diferencia que la televisión comercial se pretende hacer “en serio” y el rock no, no oculta nada. Si usted, en un concierto de rock, baja el volumen, la gente llanamente pifia porque deja de aturdirse. El ruido ensordecedor aturde igual que un par de tragos o un marihuanazo.

Hablando de las borracheras, ¿qué opina de aquella frase: “el alcohol es la continuidad de la mamadera”?

Ja, ja. Bueno, yo no puedo darle una opinión porque no tengo cultura alcohólica. De modo que yo no podría repetir lo de Martín Adán: “Yo soy como el caballo de paso, que resiste el hambre pero no la sed”. Él célebre poeta era un jarro impresionante.

¿De qué puede enorgullecerse el peruano?

(Silencio). Miguel Grau.

¿Qué piensa de los “cholos”, de la tecnocumbia, de sus colores violentos?

Es una consecuencia de la limitación, de las migraciones de los últimos veinte años. No me gusta, por supuesto, pero es así. Ahora, desde que comenzaron los “reyes” de la papa y del camote. ¿Qué se va hacer, no? Yo estoy absolutamente ajeno y lejano de esas personas, pero es un hecho social

En el Perú, ¿es mejor ser popular o ser elitista?

No, yo soy elitista.

¿Es mejor?

No, yo no digo que sea mejor o peor. Lo que digo es que la cultura no puede ser popular, Dios me libre de que sea popular. La cultura supone mucho esfuerzo, es un empeño, es un conato.

Como decía Mao Tse Tung: “no todos tienen el derecho de opinar”, en eso sí no soy democrático.

Si descree de la democracia, ¿Qué sistema de gobierno propone?

No, ya para esta especie ningún sistema, es ingobernable. Es, como decía (el fascista) Mussollini: que tal o cual sistema no es el problema. Es inútil o ¿usted cree que es el sistema el que falla? El gran escritor y poeta colombiano, Alvaro Mutis, decía que la democracia es un sueño imbécil.

LA CACOSMIA COMO ENFERMEDAD


06 de abril de 2009

Extraido de MuladarNews
“Perversión del sentido del olfato en cuya virtud resultan agradables los olores repugnantes o fétidos.”
JULES MICHELET;. Francia; 1798-1874.
Por: Marco Aurelio Denegri (*)

En el siglo XVI, en España, era tal el hedor de las calles, por el amontonamiento de basura, que la gente distinguida, la gente de viso y alcurnia iba por ellas oliendo una bota o como se decía antes una borracha de ámbar, esto es, un odre con perfume delicado.

Júzguese si no sería elegante y refinado semejante uso, que el secretario de Felipe II, Antonio Pérez, no supo regalar cosa mejor a quienes le protegieron durante su destierro. En París, durante los siglos XVIII y XIX, el enmierdamiento callejero era impresionante. Hasta tal punto que el doctor Moreau llega a decir que había tanta mierda en el suelo, que éste ya no se veía. (Cf. A. Corbin, El Perfume o el Miasma, 130, n. 13.)

Y según Eberhard Rathgeb, en la capital del Imperio Alemán, en la década de 1870, el enmierdamiento callejero y la consiguiente pestilencia era lo normal.

Lo curioso, en el caso de la España quinientista, es que la hediondez callejera no disgustaba al pueblo, el cual se había acostumbrado tanto a la inmundicia, que protestó vivamente cuando se limpiaron las calles.

La razón de ello es una perversión que en jerga médica se conoce con el nombre de cacosmia. Esta voz procede del griego kakós, malo, y osmé, olor.

La cacosmia es la perversión del sentido del olfato en cuya virtud resultan agradables los olores repugnantes o fétidos. A un enfermo de cacosmia, a un cacósmico, le parece fragante lo pestilente y bienoliente y hasta delicioso lo excrementicio. Enrique IV de Castilla, monarca del siglo XV, padecía de cacosmia y por eso “amaba la pestilencia”, como dice su biógrafo Gregorio Marañón.

Y el gran historiador Jules Michelet se deleitaba con el olor pestífero de las heces fecales.

Entre todos los animales, el hombre es el animal que defiende esforzadamente la basura, el que la consume y difunde con más ahínco y entusiasmo.

Unamuno decía que el hombre es el “animal guarda muertos”. Y es cierto. Pero yo agregaría que además es el animal embasurante y basuralizante por excelencia. Es un ser basuralicio. La basura lo atrae irresistiblemente y él se complace en ella con delectación y hasta con frenesí.

Lo demuestran cumplidamente, no diré ciertos programas de televisión, sino abundantes programas de televisión.

La basura es adictiva. Y la basura que produce y esparce diariamente la televisión es peligrosísima, ya que origina una violenta y tenaz adicción.

Los televidentes se acostumbran a la cochinada químicamente pura y a la vulgaridad más atroz.

Embarrarse es para ellos una fiesta y enlodarse una diversión y enmierdarse una vocación y un destino.

En la página 383 de su libro A Trancas y Barrancas, Alfredo Bryce Echenique manifiesta lo siguiente:

“Confusión hay por todas partes y cada día más, y el hombre parece cercarse a la imagen definitiva de un ser profundamente imbécil que mira cada día más horas de telebasura y soporta el idiotizador impacto de la angustiosa publicidad, sin capacidad de respuesta alguna.”

La teleaudiencia se pervierte con gran rapidez y es víctima fácil de la cacosmia. La cacosmia llegó al Perú hace más de diez años, tal vez quince. Y llegó para quedarse. ¡Maldita sea!

Notas:
(*) Marco Aurelio Denegri Santagadea (Lima, 16 de mayo de 1938) es un intelectual, crítico de literatura, caricaturista, sexólogo, polígrafo y gramático peruano.

Miota y la huachafería

Publicado en La Primera
14 de febrero de 2010
Por César Hildebrandt
El peruano Jorge Miota fue quien, según diversos testimonios, acuñó y difundió la palabra “huachafo” como sinónimo aproximado de cursi o de mal gusto.

El otro día, en busca de un libro perdido, encontré aquel que escribió Willy Pinto Gamboa, colaborador cercano de Luis Alberto Sánchez, sobre Miota y la huachafería.

Pinto lo tituló “Lo huachafo: trama y perfil” y añadió este paréntesis: “(Jorge Miota: vida y obra)”.

El ejemplar que encontré me está dedicado y sólo mi distraída ingratitud pudo ponerlo en el estante del tercer piso, donde están los libros aparentemente menos necesarios.

Willy Pinto Gamboa fue una de las mejores personas con las que me he tropezado.

Era bastante mayor que este cronista, había estudiado en España, amaba la poesía de Pedro Salinas, era catedrático universitario y se había casado con una hermosa española que adoraba y con quien vivía en la urbanización Palomino.

Pinto me visitaba en “Caretas” cada semana y charlábamos de aquello que hoy escasea tanto: lecturas, autores, fobias y filias literarias. Era ameno, divertido y muchas veces certero y coincidíamos en nuestra adicción por el siglo de oro español.

Hace algunos años –lo supe estando lejos, como casi siempre: lejos- a este escritor, crítico e investigador se le murió la mujer, que sufría de un mal crónico del corazón.

Me contaron que, poco tiempo después, a Pinto lo mató una tristeza disfrazada de algún tipo de Cáncer. Porque, como ustedes saben, el Cáncer es muchas veces un seudónimo de la depresión.

Recordando a este hombre ejemplar que pasaba por mi oficina para hablar de literatura, he leído recién, de cabo a rabo, este libro sobre Miota publicado en 1981 (uno de los mejores trabajos de Pinto, a pesar de los innumerables descuidos del corrector).

Miota es uno de esos personajes que a Pinto le encantaba resucitar. Porque Pinto escarbaba en el olvido y de allí sacaba a los marginados, los preteridos, los pequeños malditos que a nadie entusiasmaban.

Miota fue el primero en usar la palabra “huachafo” y eso sucedió alrededor de 1908 en la revista “Actualidades”.

Todo indica que se trata de un préstamo creativo tomado del Colombianismo “guachafa”, que describe el bullicio, la bronca y el desorden y que, en algún momento no demasiado precisable, significó también algo así como fiesta ruidosa.

Y el origen de todo esto, según lo que le contó Estuardo Núñez a Martha Hildebrandt, tiene barrio y sede limeños.

Sucede que a comienzos de 1890 se afincó en Lima, cerca del cuartel Santa Catalina, una familia Colombiana de clase media más o menos arruinada.

Sucedió también que las muchachas casaderas de esa familia numerosa organizaban fiestas, entre estruendosas y desmedidas, que llamaban “guachafas”. Mucho más temprano que tarde “guachafas” ya no eran las veladas sino quienes las planeaban.

De modo que los solteros próximos al solar eran asiduos de estas “guachafas” deseosas de prosperar o establecerse por su cuenta.

De cualquier modo, pocos son los que le niegan a Miota el mérito de suavizar el diptongo original con una “h” y de oficializar el término “huachafo” para describir, fundamentalmente, aquello que imita sin éxito, que exhibe sin rubor, que pretende ser lo que no es (ni puede ser: de allí el carácter violento y condenatorio del término).

Jamás pensó Miota que la palabra adquiriría tal autoridad e involucraría a universos tan amplios y diversos.

Porque, como alguna vez reconoció el mismísimo Mario Vargas Llosa en un magistral artículo, es imposible, para cualquier peruano, librarse por completo de la huachafería, entendida como ese modo histriónico de aparentar.

Cuando Vargas Llosa escribió ese artículo –agosto de 1983-, Lima no tenía a “Eisha” como “capital del verano” –qué frase más huachafa-, ni a “Tongo” como emblema de la Telefónica –una de las empresas más huachafientas en cuanto a su publicidad-, ni a los hermanitos Yaipén como símbolos, ni a Bayly como expresión liberal.

Hoy Vargas Llosa tendría que reeditar y ampliar su Atlas de la huachafería. Hoy el Perú es tan huachafo, tan repulsivamente huachafo a veces, que el buen gusto parece una melancolía.

En 1983 hasta la pretensión de no ser huachafo pasaba por huachafería. Hoy los huachafos han salido del armario y han tomado el poder. Nadie huye hoy de la huachafería. Al contrario: se la ha adoptado porque se ha impuesto y porque es rentable. La prensa “no huachafa”, por ejemplo, parece condenada a la miseria. La TV “no huachafa” ha dejado, sencillamente, de existir.

¿Qué no es huachafo en el Perú? Nada. Hasta Dios es huachafo en el Perú del siglo XXI. Y basta con encender uno de esos programas religiosos perpetrados por sectas cristianas para entender que el cielo también ha sido tomado por asalto.

Pero volviendo a Miota, ese desconocido, habría que decir algunas cosas.

Miota González nació en Apurímac en 1870. Su padre fue militar y murió, con el grado de teniente coronel, en la heroica resistencia de San Juan y Miraflores de enero de 1881.

Miota, de ascendentes vascos, escribió numerosos artículos de tono modernista en “Actualidades”, “El Comercio”, “Prisma” y “Monos y monadas”.

Fue coetáneo y amigo de los hermanos García Calderón, de Enrique Carrillo (“Cabotín”), de José de la Riva Agüero, de Leonidas Yerovi y, entre otros, de Clemente Palma.

Fue Palma, precisamente, quien en 1913 escribió un artículo titulado “El caso del escritor señor Miota”.

La solemnidad del título tenía más de compasión que de avaricia. Porque se trataba de ventilar, por primera vez en público, la locura irremediable que había terminado por minar a Miota.

Dos años antes, en 1911, Miota se había presentado ante la embajada peruana en París y le había pedido a su amigo Francisco García Calderón, segundo secretario, una carta de recomendación para Rubén Darío. García Calderón, benévolo y distante, le dio gusto.

En su mensaje, Miota le pedía a Darío el pago de una mensualidad inverosímilmente “prometida” por el nicaragüense.

En enero de 1913, en Lima, Miota tocó la puerta de la legación diplomática de Francia y solicitó la nacionalidad francesa.

Cuando el representante del gobierno francés le preguntó en qué basaba su solicitud, Miota le contó que “en París, tiempo atrás, había sido víctima de un encantamiento” y que, por lo tanto, “merecía alguna compensación”.

Cuando Clemente Palma trató el tema ya Miota había Estado internado en un manicomio y su caso había derivado al terreno judicial porque el escritor había acusado a su madre y a un par de doctores “de secuestro”.

Nadie sabe cómo hizo Miota para convencer a su doliente madre de que debían viajar a Buenos Aires. Eso fue en 1916 y a partir de allí su rastro se pierde por completo.

Hasta la fecha de su muerte resulta incierta –unos la sitúan en 1925 y otros al año siguiente-, aunque no parece haber duda de que jamás se recuperó y que debió pasar muchas penurias. Tantas, en todo caso, como las que le amargaron la infancia a raíz de la muerte de su padre.

En el libro de Pinto hay una especie de homenaje final, entre irónico y sombrío, al acuñador del concepto “huachafo”.

Como no se sabe si Miota murió en un hospital general o en una casa de salud mental de Buenos Aires, Pinto plantea la duda citando palabras sacadas del propio paciente:

“...aunque es muy posible –escribe Pinto- que su vida se haya extinguido ‘entre negras rejas, delante de las cuales Hipócrates y Galeno marmorizados hacen su perpetua guardia’,... o ‘entre las paredes de una casa de insania, que regula a extraños autómatas’...”

Frases tan decoradas y chirriantes pertenecen a un artículo de Miota escrito para “El Comercio” 25 años antes de su muerte. El tema central de ese artículo era el manicomio estatal de Lima.

Profecía huachafa y trágica a la vez.

miércoles, 10 de febrero de 2010

TODOS VUELVEN...A PLAGIAR


Martes, mayo 15, 2007


Por Jose Alejandro Godoy
Blog Desde el Tercer Piso
Se descubre otro plagio más de Alfredo Bryce Echenique

Perú.21 sigue en su investigación sobre las evidencias que apuntan a que el escritor Alfredo Bryce Echenique ha cometido varios plagios a lo largo del último año, en que se desempeñó como columnista del diario El Comercio.

Hoy hemos podido conocer que Bryce plagió un artículo del diario La Vanguardia de España, escrito por Jordi Urgell García, quien es investigador de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona. Este artículo era una opinión sobre las pretenciones reeleccionistas de ex gobernantes cuestionados en América Latina, cuyo título nos debe sonar familiar: Fujimori no es la excepción. El texto fue publicado el 5 de diciembre de 2005.

El artículo de Bryce, denominado Todos Vuelven, fue publicado en febrero de 2007 en El Comercio. Palabras más, palabras menos, copia párrafos enteros del texto de Urgell, como he podido verificar de la comparación de ambos textos.

Este constituye el noveno caso de plagio encontrado al escritor peruano en el último año. Anteriormente, diarios y blogs habían señalado la existencia de ocho artículos copiados de textos publicados con anterioridad. La única declaración extensa de Bryce ha sido penosa: acuso de un complot fujimontesinista a quienes pusieron al descubierto los engaños.

Como diría su gran amigo, Joaquín Sabina, llueve sobre mojado.

MAS SOBRE EL TEMA:

Carta de Alfredo Bryce, donde sigue esgrimiendo la tesis de la campaña en su contra.
Ivan Thays defiende a Bryce en el reaparecido Notas Moleskine.

martes, 9 de febrero de 2010

La deuda con Tomás Eloy Martínez

Por Juan Gargurevich
La Primera

No tuve la fortuna de tratar personalmente al maestro Tomás Eloy Martínez, cuyas biografías inundan las páginas de periódicos de todo el mundo. Y con justa razón porque pocos como él hicieron tanto por el desarrollo del periodismo moderno latinoamericano.

Pero sí lo conoció y fue su alumno mi hijo literato, Eduardo, en los años ochenta en la Universidad de Maryland. Martínez dictaba el curso de historia de la literatura latinoamericana pero sus clases, charlas, iban más hacia la pasión por la escritura y su proyecto que culminaba por entonces y que llamaría finalmente “La novela de Perón”. Con su esposa, la escritora venezolana Susana Rotker, encandilaban a sus alumnos con sus historias, anécdotas y reflexiones sobre la novelística. Y por supuesto, Perón era muchas veces el personaje central de la charla. “No olvidaré” –me escribe Eduardo- “cuando nos contó en detalle, entre emocionado y divertido, aquel momento en que según Perón, Evita le tocó la manga y le susurró: “Coronel… gracias por existir” con lo que conquistó su corazón”.

El mismo Tomás Eloy Martínez gustaba de citar a Sartre cuando describía los ánimos de los lectores: “El texto se convierte en otro cuando alguien lo lee” y el caso de La Novela de Perón cae como anillo al dedo como ejemplo de lecturas personales. Sin duda, los argentinos lo leyeron desde su amplia gama de visiones de la historia, desde ultraderechistas hasta Montoneros radicales; los otros como nosotros, periodistas nomás, encontramos en ese texto las bases para decidir cuánto de Nuevo Periodismo había en la práctica latinoamericana desde el siglo diecinueve partiendo con José Martí, pasando por Mariátegui y Valdelomar, Tealdo, Thorndike…

Ya el epígrafe que eligió fue una declaración significativa porque citó el prefacio de Hemingway a “París era una fiesta”, donde dice: “Si el lector lo prefiere, puede considerar este libro como una obra de ficción. Siempre cabe la posibilidad de que un libro de ficción deje caer luz sobre las cosas que antes fueron narradas como hechos”.

Por eso nos interesó tanto el planteamiento del periodista que insistía en que una cosa es usar las herramientas del periodismo -entrevista, reportaje- de tal manera que podía hacer creer que lo que se contaba era cierto; pero no, decía, no era cierto, era una manera de contar.

Pero Martínez contaba cosas, sucesos verdaderos, que habían sido de tal complejidad que era imposible hacerlo con una narración lineal. Lean, por ejemplo, la descripción del alucinante escenario de la espera del retorno de Perón, en Ezeiza, el aeropuerto bonaerense. Una masa inmanejable de casi tres millones de fanáticos en episodio que culmina con una masacre de peronistas radicales por militares enloquecidos.

En fin, hay mucho que leer de Tomás Eloy Martínez. Pueden comenzar con este texto "La Novela de Perón" Aquí

Tomás Eloy: el escritor que nos acercó a la verdad


El Nuevo Día de Puerto Rico
Carlos Fuentes da testimonio de un encuentro de extensa vida con su homólogo argentino.

Por Carlos Fuentes / La Nación/GDA

México- Conocí a Tomás Eloy Martínez en el lejanísimo verano de 1962 y en un balcón suspendido sobre la avenida Quintana. En Buenos Aires. En compañía de Augusto Roa Bastos, Ernesto Sábato y Francisco Petrone. Admirando a nuestra anfitriona, la bellísima señora de Galli Mainini. Temerosos de que el balcón no aguantara nuestro peso. Porque, como la República Argentina, el balcón crujía.

Lo abandonamos en aras de la supervivencia, pero también porque nuestra juventud estaba llena de proyectos de vida y trabajo que no merecían terminar destrozados en las aceras de la bella capital argentina. Para mí, la más bella ciudad de América latina.

Gracias a que el balcón no se cayó pudimos disfrutar, durante el siguiente medio siglo, de una obra, la de Tomás Eloy Martínez, terrible y hermosa, puntual e imaginativa, recreación literaria de esa interrogante humana y política que llamamos “la Argentina”.

De “La novela de Perón” a “Purgatorio”, pasando por “Santa Evita”, “El vuelo de la reina” y “El cantor de tango”, Tomás Eloy nos indica que si sólo pudiéramos vernos dentro de la historia, sentiríamos terror. Para superarlo, el novelista que fue -que es- Tomás Eloy no niega la historia, sino que la resucita, la transforma, la reinventa para hacerla no sólo visible, sino comprensible.

Tomás Eloy Martínez escribió la historia de un país latinoamericano autoengañado, que se imaginó europeo, racional, civilizado, y un día amaneció sin ilusiones, tan latinoamericano como México o Venezuela, tan brutalmente salvaje como sus dictadores militares, tan brutalmente corrupto como sus políticos, tan ciego como todos ante las poblaciones de la miseria que fueron bajando hasta las avenidas porteñas, donde hoy recogen basura a la medianoche para comer.

Por decir esto, en “La pasión según Trelew”, Tomás Eloy fue perseguido y debió exiliarse. Su última novela, “Purgatorio”, viene siendo un espléndido resumen del terror, la imaginación y la esperanza argentinos.

En “Purgatorio”, Tomás Eloy Martínez se propuso darle relevancia literaria a un tema que pesa sobre la política argentina: los desaparecidos, las prácticas brutales de la dictadura militar de los años 1976 a 1981; prácticas llamadas, con eufemismo delirante, Proceso de Reorganización Nacional. Apresar disidentes; torturarlos en presencia de sus mujeres e hijos; asesinar a toda persona sospechosa de leer, pensar o actuar de una manera desaprobada por la dictadura; secuestrar niños, darles otro nombre y familia distinta.

Tan odiosa violación de la persona puede ser denunciada en un diario, en un discurso, en una manifestación. ¿Cómo incorporarla a una ficción, cuando la realidad rebasa cuanto la literatura puede imaginar?

“Purgatorio” relata la historia de una mujer, hija de un magnate argentino que apoya a la dictadura y participa de sus diversiones, hasta el grado de invitar a Orson Welles a filmar el campeonato mundial de fútbol, como Leni Riefensthal filmó los juegos olímpicos de Berlín en 1936, bajo el régimen nazi. Emilia Dupuy, la hija del magnate, está casada con un cartógrafo, Simón Cardoso, obligado profesionalmente a recorrer el país, midiéndolo. La policía de la dictadura lo confunde con un terrorista y lo hace desaparecer.

¿Dónde buscar a un “desaparecido”? Desesperada, Emilia sigue todos los itinerarios que su marido pudo tomar: Brasil, Venezuela, México y, al cabo, los Estados Unidos, hasta el día en que, establecida en una pequeña ciudad universitaria de Nueva Jersey, Emilia reencuentra a su marido perdido.

Sólo que él sigue siendo un hombre de 30 años y su reaparición va a destruir la costumbre de Emilia: vivir recordando la ausencia del único hombre que amó y que, ahora, regresa con “una sonrisa llegada de muy lejos”.

No diré más. Sólo añadiré que Orson Welles pone como condición para aparecer en la película que los militares hagan aparecer a los desaparecidos, ya que, en la novela, como en el cine, se pueden crear todas las realidades posibles, imaginar lo que aún no existe y detener el tiempo.

Tomás Eloy Martínez buscó -y encontró- en la novela la realidad de lo que la historia ha olvidado. Y puesto que la historia ha sido lo que ha sido, la literatura nos ofrece lo que la historia no siempre ha sido y, a veces, lo que nunca ha dicho. En la obra de Tomás Eloy, el lenguaje, portador de duda frente a la ideología, la certeza religiosa, el conformismo moral o la mascarada política, no puede dejar de lado ni a la ideología, ni a la religión, ni a la moral ni a la política. La diferencia estriba en que la novela no puede ser dominada por ninguna de las cuatro. Por el contrario, puede presentar ideología, religión, moral o política como problemas, abriéndole la puerta a la interrogación, elevando el techo de la imaginación, descendiendo al sótano de la memoria y, sobre todo, dejando la ventana abierta a la palabra de Pascal: “Vengo a proponerles una duda”.

La riqueza de la cultura argentina contrastaba con la pobreza de su vida política y económica. Tal es el enigma de esa gran nación, planteado una y otra vez en la obra de Tomás Eloy: ¿por qué, teniéndolo todo, la Argentina acaba teniendo nada? ¿Por qué la cultura vigorosa e ininterrumpida de la República del Plata no le da vigor y continuidad a su vida política?

Quizá Tomás Eloy Martínez nos advierta, desde su vida, desde su muerte, que cuando al cabo entendemos nuestra miseria, podemos entender sus abismos y sus cumbres y, a partir de ello, conocer la verdad.

Tomás Eloy Martínez, como pocos, nos acercó a la verdad. Huidiza, interminable. Como la libertad misma.

El autor es escritor; su última novela es Adán en Edén

Con Tomás Eloy

La República
Dom, 07/02/2010
Por Federico de Cárdenas

Ocurrió en 1998. Unos 15 colegas del continente asistimos a un taller de periodismo narrativo organizado por la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) en Cartagena. Por el Perú, además de quien escribe, estaba Marco Zileri. Lo que más me interesó fue que estaría a cargo de Tomás Eloy Martínez. Por entonces había leído, fascinado, La novela de Perón y Santa Evita, en las que volcaba su oceánico conocimiento del peronismo hacia la ficción. Pero conocía también la impecable trayectoria de su autor, antiguo crítico de cine y hombre progresista vinculado a los mejores medios surgidos en su país a partir de los 60 y que tuvo que partir amenazado de muerte. Tomás pasó los años de la dictadura en Venezuela, donde fundó El Diario de Caracas, como luego Siglo XXI de Guadalajara y otros.

Nunca se sabe si los autores coinciden con la imagen que el lector se hace de ellos a través de sus libros. En el caso de Tomás, la continuidad era absoluta y la simpatía y sencillez de su trato conservaban algo de su nativa provincia tucumana. Se preciaba de haber podido mantener la amistad de GGM y MVLL y seguía intacta su afición por el cine (proyectó Los olvidados como parte del cursillo). Estaba instalado en la U. de Rutgers (Nueva Jersey) en la que dirigía la sección de Estudios Latinoamericanos y encontraba tiempo para escribir. De Cartagena traje la primera entrevista que se publicó con él en un medio local y nos despedimos hasta Lima.

Ese viaje nunca se concretó , pero seguí leyéndolo: su novela El vuelo de la reina y su notable libro de crónicas Lugar común la muerte. Ahora que el cáncer se lo ha llevado a los 75 engarzo estos recuerdos. Fue un buen escritor, un maestro del periodismo y un espléndido ser humano.